ChatGPT cumple 3 años: de juguete viral al cerebro que es hoy con GPT-5.2

El 30 de noviembre de 2022 OpenAI lanzó ChatGPT al público y lo que parecía un experimento se convirtió en el producto tecnológico que más rápido ha crecido en la historia, cambiando para siempre cómo trabajamos, estudiamos y buscamos información en Internet. Tres años después, ChatGPT ya no es “solo un chatbot de texto”: es un asistente multimodal apoyado en modelos como GPT-5 y GPT-5.2, capaz de razonar mejor, escribir código complejo, entender imágenes, audio y sostener conversaciones mucho más naturales.

Repasamos cómo ha evolucionado y qué podemos esperar del futuro.

De GPT-3.5 a GPT-4: el salto de “juguete” a herramienta seria

En su lanzamiento, ChatGPT estaba basado en la familia GPT-3.5: solo texto, sin imágenes ni audio; contextos cortos (se “olvidaba” de partes largas de la conversación) y bloqueos frecuentes, con conocimiento limitado a cierto año. Aun así, fue suficiente para revolucionar tareas como redactar correos, resumir textos o escribir pequeños scripts.

En marzo de 2023 llegó GPT-4, que supuso el primer gran salto “serio”: mejor razonamiento, menos errores y capacidad para entender imágenes en algunos productos. Con GPT-4 aparecieron también los plugins, la navegación por Internet y una primera visión de ChatGPT como “hub” de servicios, no solo como un modelo que responde en una caja de texto.

GPT-4o y GPT-4.1: la era multimodal y el contexto gigante

El siguiente punto de inflexión fue GPT-4o (Omni) en 2024: un modelo nativamente multimodal capaz de trabajar con texto, imágenes y audio en tiempo real desde un único modelo. Eso permitió cosas que antes simplemente no existían en un chatbot:

Después llegó GPT-4.1 y su familia mini/nano, centrada en:

Con estas piezas, ChatGPT pasó de ser “un modelo grande con una interfaz” a un sistema de trabajo capaz de leer proyectos enteros, revisar documentación compleja y trabajar durante horas sobre la misma tarea. Se convirtió en una herramienta profesional.

GPT-5 y GPT-5.1: más cerebro, más agentes y (por fin) mejor personalidad

En 2025 se introdujo GPT-5 y, poco después, GPT-5.1. Pese a que al principio no generara ilusión por no ser un gran salto respecto a GPT-4.1, se han convertido en dos grandes líneas de mejora:

Por un lado, más razonamiento y mejor gestión de tareas largas: GPT-5.1 es el modelo estrella para código y tareas “agentivas”, donde el sistema puede planificar, llamar a herramientas, leer archivos y revisar su propio trabajo casi como si fuera un colaborador más.

Por otro lado, llegó un cambio de enfoque en la personalidad y la experiencia de uso. Tras las críticas a GPT-5 por tener un tono más frío, OpenAI apostó por personalidades más cálidas y configurables. GPT-5.1 Instant, el modelo más usado en ChatGPT, se presenta como más cercano, informal y conversacional, intentando mantener el equilibrio entre ser útil y no caer en la adulación fácil, uno de los apartados más débiles de esta Inteligencia Artificial.

En resumen, frente al ChatGPT original, hoy tenemos un asistente que ve y escucha (imágenes, audio, vídeo) además de leer texto, recuerda mucho más contexto, es capaz de actuar casi como un agente que encadena pasos y se adapta mejor al tono que el usuario quiere en cada conversación.

ChatGPT 5.2: el paso silencioso hacia la IA verdaderamente útil

Coincidiendo con este nuevo aniversario, OpenAI ha lanzado ChatGPT 5.2, una actualización que no busca titulares espectaculares, pero sí marca un avance claro en la madurez del asistente. Más que una revolución visible, se trata de una optimización profunda del comportamiento del modelo, enfocada a hacerlo más fiable, más coherente y más útil en el día a día.

Uno de los puntos clave de ChatGPT 5.2 es la mejora en el razonamiento contextual. El modelo entiende mejor conversaciones largas, recuerda con mayor precisión lo que se ha dicho anteriormente y comete menos errores al cambiar de tema o manejar instrucciones complejas. Esto se nota especialmente en tareas como programación, redacción técnica, análisis de información o planificación paso a paso.

También hay avances importantes en la reducción de respuestas inconsistentes o inventadas, uno de los puntos más criticados en versiones anteriores. Otro aspecto destacado es la mejor integración multimodal, con una interpretación más precisa de imágenes, documentos y entradas combinadas de texto. Esto refuerza la idea de ChatGPT no solo como un chatbot, sino como un asistente digital transversal, capaz de ayudar en múltiples contextos: trabajo, estudios, creatividad o gestión personal.

Lo que viene: menos “modelo”, más “sistema”… y ChatGPT 6

Las piezas que se están moviendo apuntan a un futuro bastante claro:

Y aquí entra el tema caliente: ¿qué pasa con ChatGPT 6?
De momento, lo único confirmado es que OpenAI no va a lanzar GPT-6 en 2025 y que el foco sigue puesto en exprimir la familia GPT-5.x con mejores herramientas, más memoria y modelos especializados.

Según unos documentos internos filtrados, lo que viene no es solo un modelo que responde preguntas. GPT-6 se posicionará como una entidad que puede hacer desde gestionar calendarios, reservar viajes, enviar emails hasta aconsejar en programación o realizar una investigación compleja mediante el método científico. Será un asistente emocionalmente inteligente y capaz de hacerlo todo por ti.

Por tanto, GPT-6 tendrá habilidades agénticas (fue la palabra del año 2025 en tecnología: “El término “agéntico” se refiere a inteligencias artificiales diseñadas para actuar como agentes independientes”), así que podrá interactuar con otros programas y aplicaciones para realizar acciones reales en tu nombre.

Habrá que ver cómo se implementa, ya que a priori genera dudas que una Inteligencia Artificial decida por ti, sobre todo a nivel económico o profesional. Lo que está claro es que ChatGPT se ha convertido en un compañero digital permanente para millones de personas en estos tres años y seguirá dando que hablar en el futuro.